Mauricio Pérez Mota y Juan Ignacio Galarza en Argentina, Boris Arias y Hugo Dellien en Bolivia, Luis Patino en México, Ricardo Rodríguez y David Souto en Venezuela, Sorgi, Monteiro y muchos más en Brasil, Gonzalo Lama o Juan Carlos Sáez en Chile, Roberto Carballés , Oriol Roca o Andrés Artuñedo en España. Denifitivamente el tenis hispanoamericano, por calidad y por cantidad, se asoma al próximo lustro del siglo XXI con una pléyade de innumerables buenos jugadores, y
todos aquellos que hasta ahora se han preocupado por el relevo de los Nadal, Del Potro, Nalbandián y compañía, deberían comprobar los listados de ATP para rectificar su idea.
Múltiples factores influyen en este boom, desde la cualidad de la tecnificación que ya se ofrece en muchos centros federativos de toda América, hasta la larga tradición tenística de países como Argentina, España o Chile, todos ellos poseedores de algún número uno mundial en su Historia.
A día de hoy, España es la potencia que tiene más representantes entre el Top100 a nivel mundial, y Argentina está consolidada entre las 5 primeras.
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